- Si consulta porque precisa ayuda y posee algunas zonas estables.
- Si quiere y puede revisar sus obligados conflictos intrapsíquicos.
- Si está motivado al cambio y posee además cierto nivel de autorrecursos.
- Si posee cierto grado de flexibilidad, responsabilidad, cierto nivel de habilidad comunicativa y cierto grado de voluntad para revisar las conductas que percibe como disfuncionales.
Entonces esta persona es pasible de iniciar un proceso de counseling.
Cuando esto sucede, el consultante logra una reconfiguración perceptual de su noción de sí mismo que le permite:
- Evolucionar hacia un estado de mejor acuerdo interno: es congruente en su sentir-pensar-hacer.
- Ser menos defensivo y menos proclive a la angustia.
- Tener percepciones y metas más realistas.
- Mejorar las relaciones interpersonales .
- Ser más creativo y proactivo.
- Aumentar su autoestima y su autoaceptación.
- Ser capaz de elaborar proyectos y desarrollar una mayor capacidad para concretarlos.
- Poder manifestar sus autorrecursos en una forma más eficaz y productiva.
- Ser más potente, superando la impotencia y la omnipotencia.
- Desarrollar una creciente apertura al cambio y/o transformación.







