- Prevención y promoción del bienestar individual y grupal.
- Asistencia para el cambio (resolución de problemas, conflictos que producen "mal estar", perturbaciones emocionales y/o dificultades vinculares).
- Facilitación del crecimiento y del desarrollo personal.
- Facilitación del despliegue humano.
Cuando el consultante tiene la oportunidad de expresar y discutir libremente sus problemas, conflictos, actitudes, según sus propios puntos de vista manifiesta una tendencia a hablar en función de un "yo".
Tomando el concepto del "yo" como un elemento nodal en la dinámica de la personalidad, sumado al cambio que el consultante hace de sí mismo, representa uno de los aspectos más notables del suceso terapéutico.
En un proceso de counseling, el consultante está comprometido a una constante revisión y modificación de la imágen que tiene de sí mismo, y es dicho proceso el que permitirá establecer un acuerdo entre su imágen de yo y su experiencia.
Ya hace más de un siglo el filósofo danés S. Kierkegaard, describió que "la causa de la desesperación reside en no elegir, ni desear ser uno mismo y que la forma más profunda de desesperación es la del individuo que ha elegido ser alguien diferente de si mismo".







