"El titulo de Consultor Psicológico o Counselor habilita para establecer relaciones de ayuda psicológica interventivas y preventivas, en las que el counselor, sirviéndose de la comunicación lingüística, sobre la base de recursos provenientes de la psicología humanística, intenta en un lapso relativamente corto promover en una persona o grupos normales, desorientados, sobrecargados, confundidos o en crisis, procesos activos de aprendizaje de autoayuda, habilitar su capacidad de autodirección, su competencia operativa y el desarrollo de sus potencialidades".
Si bien esta es la definición oficial, nos parece importante destacar que no se puede hablar de un solo tipo de Consultoría Psicológica, ya que la orientación depende en todos los casos, por un lado, de la postura ideológica y metodología del Counselor y, por el otro, de la del consultante y de sus motivos y razones por los cuales consulta.
Es a partir de la integración de estos elementos que resultará un tipo de proceso "único y peculiar" entre consultante y consultor. Algunos más dirigidos que otros, otros más breves o más prolongados, otros más centrados en lo cognitivo y otros centrados más en lo vivencial. Unos harán hincapié en la información, otros en el autoconocimiento. Unos en la modificación de conductas para favorecer un cambio, otros en la búsqueda del desarrollo y/o despliegue personal.
1. El counselor es claro y abierto acerca de sus propósitos.
2. El counselor es responsable ante su consultante y no por él.
3. El counselor no manipula a su consultante sino que está preparado para ser manipulado por él.
4. El counselor no pretende saber ni expresar lo que "es bueno para su consultante".
5. El counselor se compromete con su consultante.
6. El counselor ofrece su propio “yo" al consultante.
7. El counselor desea la "libertad" de su consultante para ser él mismo.
8. El counselor tiene claro que el “poder" lo tiene su consultante. Sólo él conoce las
coordenadas de su mundo interno.
Dadas las características peculiares de un proceso de counseling, diremos aquí que dicho proceso no posee ninguna finalidad más que la de "asistir" al consultante, estando el counselor presente lo mas auténticamente posible, permitiendo que el consultante simplemente "sea".
¿Cuál es entonces el rasgo más relevante del fenómeno terapéutico?
La PRESENCIA.
“Presencia": su raíz latina significa "estar plenamente ahí". La tarea del counselor según este enfoque es lograr la presencia en forma continua y en cualquier situación que se dé dentro del encuentro terapéutico.
- Si el counselor es capaz de proporcionar empatía, ambos counselor y consultante, se
nutrirán de confianza.
- Si el counselor promueve validación positiva, surgirá entonces respeto.
- Si el counselor proporciona congruencia surgirá entonces autenticidad.
Si todo esto sucede, habrá entonces ayuda y en consecuencia counselor y consultante crecerán dentro del marco de una relación dialéctica. (construida en la relación)
El counseling es una profesión relativamente nueva en la Argentina (1986) y se ha instalado con fuerza y de un modo contundente como alternativa de ayuda. Estamos convencidos de que el rol de counselor es esencial dada la época en que vivimos: época de crisis, desesperanza, vacío existencial, conflicto, angustia, desmotivación, pérdida del sentido vital.
Partimos de la concepción de que todo ser vivo posee una tendencia natural al desarrollo. Podríamos compararlo con el crecimiento de una planta en encierro. Los retoños débiles crecerán tratando de alcanzar la luz. Lo mismo ocurre con las personas, aún en condiciones adversas.
Sabemos que estamos en una posición de privilegio para escuchar y ayudar a transitar el mundo en el cual interactuamos.







